REINA DEL MAR. CAPÍTULO 34. Un veneno dosificado
REINA DEL MAR. CAPÍTULO 34. Un veneno dosificado
El abuelo está feliz, se le sale hasta por los poros, y sé que el noventa por ciento de eso no es porque Ren se haya ido de su casa, sino porque se fue para venir a la mía. Ya debe estar el pobre hombre soñando con los bisnietos.
—Vamos, vengan. —Nos empuja hacia el interior del salón y por supuesto que en el mismo momento en que la sinvergü… señorita Sato nos ve, se le pone la cara como una manzana en temporada.
Se acerca a nosotros con su expre