CAPÍTULO 26. Erótica medieval
CAPÍTULO 26. Erótica medieval
El filo de la katana se detiene justo antes de atravesar mi carne, pero no lo suficiente para evitar el corte. Apenas es una línea de sangre sobre mi palma, justo en la base del pulgar, pero el escozor me confirma que lo que acabo de hacer no es solo una locura, sino una apuesta peligrosa.
Puedo ver el rostro de Ren ponerse lívido mientras unas pocas gotas de sangre caen en la arena entre nosotros, y sus pupilas se convierten en dos espantados pozos sin fondo. Dur