CAPÍTULO 102. De princesas y put...
CAPÍTULO 102. De princesas y put...
Cuando Viggo lanza la frase me deja helada. Escupo el café de la impresión, y el líquido oscuro salpica la mesa. Mi corazón empieza a acelerarse como si hubiera visto un fantasma y sé que mis pupilas se dilatan y que él observa hasta el más mínimo movimientos de mis reacciones.
—¿Qué… qué dijiste? —pregunto, mirándolo con incredulidad.
La idea de un matrimonio otra vez me parece absurda y aterradora, y no puedo evitar que las náuseas se apoderen de mí.
—Que s