Mundo ficciónIniciar sesiónEl dolor la despertó como una cuchilla oxidada que se hundía entre sus costillas cada vez que intentaba moverse. Danna abrió los ojos hacia el techo blanco del hospital, donde las luces fluorescentes creaban un resplandor uniforme que borraba cualquier noción del tiempo. La habitación 304 se había convertido en su mundo reducido: cuatro paredes, una ventana con vista a los Alpes suizos, y el constante zumbido de los monitores que registraban cada lati







