Mundo ficciónIniciar sesiónLa rutina había encontrado su lugar en el château durante esa semana, como si los días hubieran tejido una red invisible de pequeños hábitos que daban forma a su nueva existencia. Valentina observaba desde la ventana de la biblioteca cómo Igor completaba su ronda matutina por el perímetro, sus movimientos precisos y calculados nunca cediendo ante la aparente tranquilidad del lugar. La paranoia era su segunda naturaleza, y después de tanto







