De repente se encontró imaginando a la chica del día anterior haciendo lo mismo y ella casi sentía que se desinflaba como un globo con aquel triste pensamiento. Cada vez que pensamientos así en los momentos en los indicados le llegaban, tenía muchísimas ganas de pegarse un cabezazo contra la pared.
«Es solo sexo, es solo sexo. ¿Qué más da si tiene otras? No es como si con los del club que me he acostado yo hubiera sido la única... Es pura pasión, no hay nada serio sucediendo aquí... ¿cierto?», se repetía mentalmente una y otra vez, tratando de convencerse así misma.
Lisa era de mente abierta, no creía mucho en eso de "amigos con derechos exclusivos", quizás conocidos que se foll*n, pero ¿amigos? ni hablar.
Ese tipo de relación era algo contrario a lo que leía en aquellos libros románticos, contrario al tipo de relación que esperaba tener algún día; lo cierto es que ya tenía una mente totalmente abierta a cualquier posibilidad, poco a poco iba aprendiendo más y más lo que debía o no es