Capítulo 10

Al día siguiente, estaban almorzando en un silencio casi aterrador. Ella no había tenido ganas de hablar, y él parecía que tampoco, así que seguían comiendo la ensalada de pollo que la cocinera les había preparado. El desayuno había sido similar, solamente se habían concentrado en el trabajo. Lisa estaba tratando obsesivamente de no pensar ni por un segundo en el día anterior, pero, ¿adivinen qué? Le resultaba una misión imposible. Cerraba los ojos, y veía la espalda de Max. Respiraba, y veía s
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