57. Ese bebé no es mío
El ambiente en la mansión Dubois era tenso.
Marcella llevaba días sintiéndose mal. Los médicos le habían recomendado reposo absoluto, pero ella insistía en seguir pendiente de los negocios de su padre.
Estaba decidida a no mostrarse débil, a no dar la imagen de una mujer vencida, aunque el cuerpo ya no le respondiera igual.
A sus cuatro meses de embarazo, los dolores eran cada vez más frecuentes.
Y desde hacía días, su mente no descansaba. Giovanni no la buscaba, no respondía sus mensajes.