54. No soy débil
La noche estaba más fría de lo normal cuando Alessia se levantó de la cama. La mansión Accardi dormía, envuelta en ese silencio elegante que solo tienen las casas donde todo parece estar en orden, aunque nada lo esté realmente.
Ella se miró al espejo antes de salir, todavía dudando si debía hacerlo.
No era propio de ella, no era correcto. Pero desde aquella primera noche, algo dentro de ella había despertado, y el recuerdo del hombre de la máscara no la dejaba tranquila.
Tomó su abrigo, sali