53. Demasiado tarde para los dos
El tiempo hizo lo que siempre hace: desgastar lo que alguna vez fue amor, borrar los rastros de lo que un día pareció eterno.
Giovanni y Skyler ya no eran esposos, apenas eran dos extraños compartiendo un apellido y un contrato que los mantenía unidos por obligación.
Las risas en la casa desaparecieron.
Las comidas se volvieron silenciosas.
Él llegaba tarde, olía a perfume ajeno y ella fingía no notarlo.
A veces se cruzaban en el pasillo y él desviaba la mirada.
Otras, ella lo observaba en silencio, intentando recordar en qué momento dejó de amarla el hombre que tanto había defendido.
Marcella, en cambio, se volvió una constante en su vida.
Era como un fuego que lo mantenía despierto, vivo, aunque también lo estuviera consumiendo.
Ella sabía lo que decir, cómo mirarlo, cuándo provocarlo. Y él, débil ante esa atención que Sky ya no le daba, cayó sin resistencia.
Lo que empezó como un desahogo se volvió necesidad.
Cada reunión de negocios era una excusa.
Cada viaje una oport