51. Ella ha cambiado
Pasaron los meses.
La casa Accardi, que antes parecía un campo de batalla silencioso, comenzó a llenarse de pequeños gestos que Giovanni no supo cómo interpretar.
Skyler ya no lo enfrentaba ni le pedía explicaciones. No buscaba justificarse. Simplemente actuaba.
Cada mañana lo esperaba con café recién hecho, revisaba su agenda personal y le dejaba listas las carpetas de trabajo, aunque él apenas la mirara al tomar el maletín.
Le cocinaba lo que sabía que le gustaba, lo recibía con una sonrisa aunque llegara a medianoche, y jamás se quejaba de su frialdad.
Era como si, poco a poco, ella intentara reconstruir una historia que él se negaba a recordar.
Una tarde, Giovanni llegó antes de lo usual. Escuchó risas en la cocina y, movido por la curiosidad, se acercó.
Sky tenía harina en la nariz y el delantal manchado. La cocinera se reía con ella mientras horneaban panecillos.
—¿Qué es esto? —preguntó desde el umbral, con ese tono autoritario que todos temían.
Sky volteó, sorprendida