34. Cásate conmigo, Sky
No pasó ni una hora cuando un coche deportivo se detuvo frente a la cabaña. Alexander Di Angelo descendió con su habitual elegancia, el cabello ligeramente despeinado y los ojos llenos de preocupación. Jeremy bajo también y entro corriendo en la casa.
—¿Qué pasó? —preguntó Alexander apenas llego a su lado.
—Hablaremos esto de forma más privada, ven —dijo ella.
Skyler lo condujo al interior.
Las niñas jugaban en la sala con Jeremy, ajenas al torbellino que se avecinaba.
Ella esperó a que