31. Tres niñas llaman a la puerta
Se había llegado por fin el día en que llevarían a cabo su plan.
En la litera del fondo, Isabella permanecía despierta desde hacía horas, con un plan rondándole la cabeza.
—Hoy lo haremos —susurró, mirando a Rowan y Mercy—. No podemos seguir esperando a que mami nos diga la verdad.
Rowan se incorporó, somnolienta.
—¿Y si nos castiga?
—Solo si se entera. Así que no digan nada, ?de acuerdo? Aunque nos castiguen, debemos permanecer en silencio.
Mercy frotó los ojos, abrazando su peluche favorito.