30. Dolorosa decepción
El viento golpeaba las ventanas de la cabaña con un murmullo constante. Afuera, la lluvia caía en finas hebras que se deslizaban por los cristales, y dentro, el calor del hogar parecía un refugio.
Skyler había salido temprano a una reunión de inversionistas; debía cerrar la adquisición de una nueva propiedad para su cadena de galerías, y confiaba en que las niñas pasarían el día tranquilas con Becca, la asistente que a menudo las cuidaba.
Pero Isabella no podía concentrarse en los deberes esc