3. Hueles diferente
Alessia despertó con un sobresalto. No sabía si era por la ansiedad acumulada de la noche anterior o por la sensación de que algo se movía dentro de ella desde que la familia Volkov la observó como si fuera un intruso en su territorio. Se sentó lentamente en la cama, masajeando sus sienes, cuando escuchó la vibración de su teléfono.
Un mensaje.
El nombre no aparecía; solo un número desconocido que ella ya reconocía demasiado bien.
Clase a las 11. No llegues tarde, preciosa.
El pecho le dio un p