4. No era un matrimonio real
La boutique más exclusiva de Ciudad Vasett estaba cerrada al público esa mañana. Las puertas de vidrio esmerilado dejaban ver apenas el interior, donde una docena de maniquíes lucían vestidos que podían costar más que un departamento entero. Alessia entró acompañada de Skyler, Jessica y su asistente Jenna, todas invitadas por cortesía de la casa a la prueba final del vestido de novia.
—No puedo creer que ya estés a una semana del matrimonio —susurró Jessica con emoción—. Pareces salida de una revista.
—Eso espero —rió Alessia, aunque sus nervios se notaban en la voz.
La estilista la condujo al probador principal, un salón lleno de espejos, cortinas de seda y luz blanca perfecta. Sobre una plataforma la esperaba el vestido que Alessia había visto en catálogos durante meses: un diseño en corte sirena, con encaje francés y transparencias delicadas en el torso. Era elegante, sensual, poderoso.
Jenna tomó el vestido con cuidado.
—Si este no te convence, mandaremos traer otros tres —le aseg