2. Nido de víboras
El sol se filtraba apenas por las cortinas cuando Alessia abrió los ojos. Había dormido poco; la cabeza le daba vueltas con todo lo que vendría. En solo una semana, dejaría la mansión Accardi para mudarse con Vladimir Volkov. No sabía si llamarlo matrimonio o una alianza. O tal vez una guerra en preparación.
El cuarto estaba lleno de cajas abiertas y vestidos extendidos sobre la cama. Jenna, su asistente personal, la ayudaba a doblar la ropa mientras Alessia separaba las joyas y documentos impo