19. No puedo estar embarazada
El avión aterrizó en Ciudad Vasett un lunes por la mañana, pero la sensación de haber vuelto a la realidad golpeó a Alessia apenas cruzaron las puertas del aeropuerto privado.
La luna de miel había terminado.
Los secretos… no.
Habían extendido el viaje dos semanas más, como si ambos se resistieran a regresar. Quizás porque allá, entre playas y cascadas, podían fingir que su matrimonio era una burbuja de pasión, celos, miedo y deseo… pero suyo.
Aquí no.
Aquí había responsabilidades, familias, empresas… y enemigos.
Vladimir se marchó directamente a una reunión urgente con su equipo de seguridad. No se despidió con un beso, solo con un roce de dedos sobre su cintura y la mirada intensa que se había vuelto habitual.
—Cualquier cosa, me llamas. —Fue todo lo que dijo antes de subir a su auto.
Y ella, sintiendo que ahora todo podía significar “peligro”, simplemente asintió.
Tenía que volver a ser Alessia Accardi, directora de relaciones públicas, heredera, mujer fuerte…
no la esposa que temb