Ares Miller.
Estaba exasperado cuando llegue a la sede, y Jonas seguía sin responder.
—Buenos días, jefe… —Anthony se metió a mi oficina, y me ofreció un café que había comprado de camino—. ¿Cómo amaneces? —negué.
—Jonas no contesta… —su ceño se frunció.
—Debe estar dormido, ¿no? Su turno ya cambió…
—Comunícate con los demás que están a su cargo, debo saber algo…
Sin embargo, cuando Anthony asintió mi teléfono local sonó de inmediato, así que le asomé el dedo a Anthony y este comenzó a beber su