Amelia.
—Cariño… —mis ojos parpadearon, pero Ares ya no estaba frente a mí, aunque bajé para mirar mis manos, donde aún estaba esta copa que me dio minutos antes—. ¿Quién te dio esa copa?
—Un camarero… —respondí rápidamente observando a Edric, y me bebí el resto de contenido de un solo sorbo.
—¿Qué pasa contigo? —Edric pareció escandalizado y le sonreí.
—Nada… quería beber algo, y…
—Amelia… —su boca se apretó y puse mi mano en su mejilla.
—Tranquilo esposo… voy a actuar frente a toda est