Amelia.
A pesar de la agitación y el extremo deseo, puse mi mano en el hombro y cerca del cuello y negué.
—Un golpe…
—Sé que es un golpe… —Ares intentó seguir revisando, pero lo aparté bruscamente.
No era el momento de revelar mis intensiones ni mi desgracia, si decía una sola cosa, él comenzaría a saberlo todo, una cosa detrás de otra, y por ahora, no podía colocar a Máximo en medio de Edric y él.
Y aunque él pensaba que me tenía en su plan, también yo estaba haciendo planes, aunque sabía que