Asher
—Creo que... sí. Quiero decir, supongo que alguien que pueda ayudarme a lidiar con esto. Que me dé formas de afrontarlo —se explicó Ariella.
Apreté mi agarre en sus manos.
—Yo estoy aquí.
Ella me miró.
—Nadie merece tus pensamientos. Nadie merece tu verdad. Nadie te merece más de lo que Leon y yo lo hacemos.
Le apreté las manos suavemente.
—Somos tu familia. Y todo en esta familia es nuestro.
Sacudí la cabeza.
—Nadie fuera de nosotros tres merece saber nada de lo que pasa aquí den