Asher
Ariella tenía los contactos adecuados para conseguir cualquier droga que quisiera meterse en el cuerpo si así lo deseaba. Tenía los medios para hacerlo, y yo no iba a permitírselo.
—Tiene que parar —le dije a sinceramente, sin rodeos.
Ella entrecerró los ojos.
—Sé lo de tu pequeño problema con el alcohol —añadí.
—No tengo un problema con el alcohol.
—Encontré las botellas de vino. Sé lo que has estado haciendo, y vas a parar esta mierda, ahora mismo.
—Dios mío —dijo un poco dramátic