Ariella
Podía sentirlo en la tensión de su cuerpo, en la forma en que sus ojos no dejaban de desviarse hacia las salidas, las entradas y cada pieza en movimiento dentro del salón. Siempre alerta. Siempre calculando. Siempre listo... asegurándose de que nadie intentara nada.
Aún así... me descubrí escuchando los discursos, prestando atención a la causa detrás de todo esto. Y me gustó... mucho más de lo que pensé que lo haría.
Estaban recaudando fondos para construir un centro de salud privado.