Ariella
Asher se tensó de inmediato.
—Shh —susurró rápidamente, alejándome de la puerta—. No quiero que mi hijo se dé cuenta de que estaba escuchando su conversación contigo. No dejará de burlarse de mí si se entera.
Solté una carcajada y luego, por la expresión de su rostro, me tapé la boca de inmediato.
—No creo que él sepa siquiera que estabas haciendo algo malo —susurré, haciendo un gran esfuerzo por no reírme—. ¿Y tú cómo te sientes? —añadí.
Él sonrió y me atrajo más cerca.
—Bueno, p