Ariella
Le di un codazo a Asher para que se callara.
Leon ya había tomado un trozo de tostada y había empezado a comer como alguien que no hubiera visto comida en semanas.
—Ve más despacio —le dije.
—Estoy recuperando mis fuerzas —dijo con la boca llena.
Asher se sentó a la cabecera de la mesa, a su lado.
—Las vas a necesitar. Mañana por la mañana corremos otra vez.
Leon se congeló por un momento. Sus ojos se dirigieron de inmediato hacia mí.
—Mamá —suplicó.
Le sonreí antes de responder