Ariella
Pero Leon no pareció entender lo que Luca dijo. No se vio sorprendido ni confundido por sus palabras. En todo caso, simplemente pareció molesto.
—Mi padre no mata gente, tío Luca —dijo con total seguridad antes de volver a su comida.
El comedor quedó en un silencio sepulcral. Mi mirada se desvió hacia Asher, quien observaba fijamente a Luca.
Luca se encogió de hombros.
—¿Qué? —preguntó con total naturalidad.
—Tiene cinco años —no pude evitar intervenir.
—Seis.
—Luca —le espeté