Ariella
—Me voy a mi habitación —dije, dándome la vuelta y caminando en dirección a mi dormitorio.
—Espera —me llamó Maria desde atrás—. No lo entiendo... ¿qué acaba de pasar?
Me giré, la miré a ella y luego al sobre que estaba sobre la mesa. Antes de que pudiera detenerme, le dije:
—Puedes devolvérselo a Luca. No lo quiero.
—Pero él no me lo dio —dijo ella con el ceño fruncido.
—Tienes razón —respondí. Simplemente regresé, recogí el sobre y continué subiendo las escaleras.
Tenía que pens