En el momento en que las palabras salieron de mi boca…
—Está bien. Hagámoslo —toda la mesa estalló en vítores.
Dana aplaudió.
—¡Sí! Oh, por Dios, te va a encantar. Lo prometo.
Alan me dedicó una sonrisa lenta y satisfecha que hizo que mi estómago diera un vuelco de una manera que yo no iba a admitir.
—El mejor cumpleaños de todos —murmuró entre dientes.
María no había estado bebiendo en toda la noche, así que dijo que estaba bien con llevar a los niños a casa en auto y cuidar de ellos has