Aria
Gemí mientras me frotaba suavemente los ojos, me picaban, me dolía la cabeza y tenía náuseas.
Tenía muchas cosas en la cabeza.
«Uhh...», gemí mientras me daba la vuelta y entonces me di cuenta de que no era mi cama.
Era un poco más grande que la mía.
Además, no recordaba haber caminado a casa la noche anterior.
Abrí los ojos y me encontré con una habitación extraña.
Dos sofás, la cama y entonces lo comprendí.
Estaba en el club y esta era la habitación de Alpha Kian.
Me levanté de un salto, sorprendida, y hice una mueca de dolor al ponerme de pie.
¿Y si él todavía estaba en la habitación?
Miré a mi alrededor y me di cuenta de que la bebida ya no estaba sobre la mesa,
sino que había un papel.
Me acerqué a él y los recuerdos de lo que había pasado en la silla volvieron a mi mente.
«Mierda, Aria, ¿por qué lo hiciste?», murmuré mientras cogía el papel para leerlo.
Había aprovechado la única oportunidad que tenía de acostarme con el Alfa y ya me sentía muy avergonzada y avergonzada.