Mundo ficciónIniciar sesiónFirmé el documento con manos temblorosas mientras mis hijos dormían, sabiendo que cuando despertaran, yo ya no los recordaría.
La pluma dorada se sentía pesada entre mis dedos, cada trazo de mi firma sellando un destino que me desgarraba por dentro. Doce horas. Eso era todo lo que me quedaba antes de que la felicidad que había conocido durante estos meses se desvaneciera como humo al amanecer.
Subí las escaleras con pasos silenciosos, ca







