Mundo ficciónIniciar sesiónLa señal atravesó el vacío intergaláctico con la precisión de un bisturí dimensional. ALPHA la transmitió desde la estación de los Primeros en una frecuencia que solo las semillas podían percibir. No era sonido ni luz, sino algo más fundamental. Una vibración en el código genético compartido que todas llevaban grabado en cada célula de sus cuerpos diseñados.
Cuarenta y ocho horas de







