Tomé la mano de Magnus y sentí mi consciencia comenzar a disolverse en la suya, pero en el último segundo antes de perderme completamente, hice algo que ni siquiera yo sabía que podía hacer.
La fusión se iniciaba como una cascada de sensaciones que no tenían nombre. Mi mente se fracturaba en miles de fragmentos que se mezclaban con los suyos, memorias sangrando entre consciencias hasta que ya no podía distinguir dónde terminaba yo y comenzaba él. Sus recuerdos se derramaban en mi percepción com