—Disculpe que la moleste, pero quería asegurarme que Haimi está bien —dice Evan cuando le abro.
Verlo en pijama y sin sombrero, me parece un poco extraño, siento que se ve más joven, además puedo notar su preocupación y eso me provoca algo extraño en el pecho.
Salgo y cierro la puerta detrás de mí, para no despertar a Haimi.
—Está bien, se quedó dormida hace unos minutos —menciono—. Pero ya estaba más tranquila.
Se acomoda en una de las sillas y pasa sus manos por el cabello con frustració