—¿En este río se puede nadar? —pregunto, al ver el agua tan clara cuando pasamos cerca.
—Sí, aunque no te lo recomiendo.
—¿Por qué? ¿Hay animales?
—No precisamente, pero mis tres hijos son resultado de nadar en ese río —menciona con diversión y me hace reír.
—Bueno, yo iría sola o con las niñas, no creo correr ningún peligro —bromeo.
—Cierto, aunque advertida ya estás —afirma y soltamos una enorme carcajada.
—Confieso que me encantaría volver a ser madre.
—Ya sabes, invita a algún vaquero