Mundo de ficçãoIniciar sessãoUn mes y medio después
—¿Cómo me queda? —preguntó Priscilla llena de emoción, mientras Esther, su madre, la observaba con los ojos húmedos.
—Te ves increíble. Pareces una princesa —contestó haciendo que la pequeña y delgada niña girara sobre sus pies.
Durante este mes Priscilla había mejorado y empeorado su condición. Su leucemia era m







