87. Un rayo de esperanza
Fabio percibió las primeras gotas de lluvia sobre el rostro y se vio forzado a reír. Debía lucir como un loco, por la forma en la que lo miraba la gente al pasar, pero tenía que burlarse de su propia desgracia, porque al parecer su vida giraba y giraba, pero al final terminaba en el mismo punto: abandonado y llorando por una mujer.
Era un hombre que amaba y deseaba ser amado con la misma intensidad, pero no tenía idea de cómo conseguirlo. Sabía que pedir perdón ya estaba fuera de contexto, que