81. Beso de tres
Casandra abrió la puerta y a pesar de la música, escuchó a la pelirroja gimiendo de placer mientras Fabio manejaba un control remoto con la mano izquierda. Tenía una de las rodillas apoyada sobre la cama, y con la otra mano sostenía con firmeza su miembro, empujando una y otra vez contra su boca.
Su primer impulso fue retroceder ante el impacto de la escena. No porque le hubiese hecho daño, sino porque simplemente no lo esperaba. Sin embargo, su voz ronca la detuvo al decir:
—Tardaste demasiado