Mundo ficciónIniciar sesiónSusana fue sacada de allí por otro de los guardias, lo reconoció como uno de los de la entrada. Él la envolvió con cuidado con la misma manta y, sin mirarla a los ojos, la condujo hacia un estrecho elevador.
Subieron varios pisos y atravesaron un oscuro pasillo con paredes de piedra caliza que parecía recargado y de mal gusto. Cada paso del enorme hombre la causaba dolor, pero Susana no se atrevía a decir una palabra.
Llegaron frente a u







