Era extraño escuchar el eco de pasos en el vestíbulo. Elara se sintió pequeña, como si el lugar y sus retratos la observaran, juzgando su vestido y lo poco práctica que era su forma de sobrevivir en las tierras altas, cuando el clima en esa region era tan caprichosa. Elara sintio alivio cuando noto que Grace bajaba por la gran escalera,con una sonrisa luminosa y un conjunto de lana que la hacía parecer una flor en medio del frío.
—Elara, querida, ¡qué bueno verte! ¿Estás lista?—dijo Grace con un