9: Una pausa para el caos.
Asher
La tinta apenas se había secado en los documentos cuando mi teléfono vibró en mi bolsillo, cortando el aire como un cuchillo. Miré la pantalla: era mi asistente, Leo. Nunca llamaba a menos que fuera urgente. Respondí, tratando de ignorar la pesadez en mi pecho que se había instalado después de conocer a Willow.
—Asher, tienes que volver a la manada. Tu padre espera a unos invitados importantes. Quiere que estéis todos allí —dijo Leo, con voz enérgica y profesional, aunque pude percibir un