Willow
La puerta se cerró de golpe detrás de Kingston, y el eco permaneció en el aire como una advertencia. Jason se quedó junto a la ventana, con una postura tensa y la mandíbula apretada, como si estuviera listo para echar a alguien más si fuera necesario. La habitación estaba cargada de tensión, como si una amenaza tácita flotara en cada rincón. Observé cómo Kingston se dirigía a su coche, girándose varias veces con expresión de desconcierto.
—¿Qué demonios ha sido eso? —pregunté finalmente