Axel
Mientras dejaba atrás a mis hermanos en la habitación, con sus rostros sombríos y resignados, me preparé para la conversación que estaba a punto de tener. Las convocatorias de mi padre nunca presagiaban nada bueno. Siempre se trataba de alguna manipulación, algún plan para doblegarnos a su voluntad. Hoy, lo sentía en lo más profundo de mi estómago, no se trataba solo de las chicas que nos esperaban en el jardín. Era algo más profundo, más siniestro.
Cuando llegué a su despacho, la pesada