Pasamos varios meses de tranquilidad, aunque Giovani se vino a vivir con nosotros a Nueva York porque no queria cambiar la rutina de mi hijo Cristofer. Giovani siguió trabajando para el FBI, a mí me dieron la baja por embarazo de riesgo. En mi casa era todo armonía y felicidad, mi hijo reía con Giovani como nunca lo vi, aunque cuando me abrazaba no podían apartarlo de mí.
— ¿Ya no te volverás a ir, ¿verdad mami? — me decía
Cuando me lo preguntaba yo me lo comía a besos, pero lo más bonito f