En ese momento, un golpe en la puerta anunció la llegada de John, ya privado de su magia. A los pocos minutos, Lessandro apareció tras él, con su porte serio e imponente.
—¿Ya están listos? — Preguntó, con la voz que denotaba autoridad y cierta expectación.
—Estamos empezando a desayunar — Respondió Royer, señalando la mesa.
—¿Dónde está Andy? — Inquirió Lessandro, la mirada buscando a su hijo.
—Acá estoy — Dijo Andy, apareciendo con una bandeja— Preparé el desayuno yo mismo. Será importante man