—Tienes un gato detrás de su perro para arañar su cola — Respondió Carolina con una sonrisa astuta.
John no pudo evitar sonreír, entendiendo poco a poco el modo de pensar de Andy.
—Ja, ja, ja, por tu cara no lo esperabas — Dijo Carolina, y con permiso, entregó lo necesario a su hermana.
—La verdad no — Admitió John, divertido.
Reina, viendo que todo estaba en orden, preguntó con naturalidad —Entonces, ¿A dónde vamos a comer? —
Andy devolvió la sonrisa y Reina le entregó lo que necesitaba para p