Mildred lo observó unos segundos, sorprendida por su sinceridad. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios —Oh, vaya… eso sí que no lo esperaba — Dijo, y luego suavizó el tono— Pero el amor, hijo mío, rara vez llega en los mejores momentos. Trata de conocerla mejor, de cambiar ese pensamiento tan negativo que ella tiene hacia ti. Tal vez, si eres más flexible, algo bonito pueda nacer de nuevo —
El joven hada asintió despacio, como si procesara cada palabra con dolor y esperanza mezclados —Haré to