—Con la de ayer es la cuarta — Respondió el hada, serio— Sé que es peligroso, pero no quiero que recaiga —
El duende asintió con gravedad —Entonces hazme caso, Seina. Lo que veía era… a la duende que he elegido para mí. Aunque aún no tengo el valor de decirle nada. Ahora, por favor, regresa a casa —
—Antes de irme… dile a Andy que venga, por favor — Pidió ella, ya con la voz débil.
—Así será — Respondió Gusto con ternura. Luego miró a Xurun— No lo hagas más. Buscaré la manera de ayudarte —
—Gra