Sirku soltó una carcajada grave, profunda como una corriente —Matarte sería condenarnos a todos. Las madres son la raíz del equilibrio, Melany. Eres el escudo que protegerá a mi nieta, aunque te cueste la vida —
Ella bajó la mirada, comprendiendo poco a poco el peso de su destino —¿Y mi hermana?— Preguntó con voz baja, conteniendo el temblor de su pecho.
—Está encarcelada — Respondió Sirku, sin rodeos— Tratar de dañar a Korina es un crimen que no perdonaré, ni siquiera viniendo de sangre mía —
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