Royer, apoyado contra la pared, soltó una risa irónica, señalando la situación —Porque siempre logras que todos hagan lo que quieres, y luego caen a tu merced — Comentó, observando cómo Norberto se revolvía de impotencia.
John, sonriendo levemente, asintió. Era cierto, pero la mansión estaba segura, los patriarcas y matriarcas vigilaban cerca, y ningún clan podría interrumpirlos.
Lessandro levantó la voz, dejando claro que no había espacio para más objeciones.
—Ya es suficiente. Fue una orden d